![]() |
|||||||||||
![]() |
|
Libro del mes // Agosto 2009 Abu Hamid al-Garnati nació en Granada en 1080, residió en Uclés y abandonó al-Andalus a los 26 años para alejarse de la intransigencia político-religiosa de la que hacían gala los almorávides en el ejercicio de su poder. Atravesó el Magreb, llegó a El Cairo en 1118 y a Bagdad cinco años más tarde: allí residió cuatro años, hospedándose en casa de su protector y mecenas Muhamad ibn Hubayra al-Saybani, el futuro visir del califa abasí Muqtafi. Recorrió Persia en su camino hacia el mar Caspio y en 1131 fijó su residencia en Sayzin, la actual Astracán, de la que ofrece una excelente descripción: de la inabarcable desembocadura del río Volga, de su estructura urbana, su organización religiosa, clima y alimentos –pp. 50-52–. Se instaló con su familia y allí vivió veinte años. Nada le impidió, sin embargo, conocer la Bulgaria del Volga y de la Rus` cruzando, probablemente, el río Oka, hasta otear el Mar de las Tinieblas y asombrarse por los relatos de los mercaderes sobre sus noches blancas, por el uso de esquíes, la importancia del comercio de pieles y el descubrimiento de la vida de los castores. Esta experiencia debió resultar decisiva a la hora de escoger su nuevo viaje: Bashgird –Hungria–: allí residió varios años, ejerció de imán y ulema y tuvo varios discípulos. A su vuelta a Sayzin profundizó en el conocimiento de las personas, en la admiración por los seres extraordinarios que se le ofrecían a la vista y en la capacidad para advertir las peculiaridades geográficas, religiosas, de la vida cotidiana… que iba encontrando. Su testimonio sobre la futura Rusia, desde el horizonte de la desembocadura del Volga, en ese gran cruce de rutas intercontinentales que visitarían Ibn Battuta en 1332 y Pedro Cubero Sebastián en 1674, ha sido considerado decisivo. Abu Hamid al-Garnati moriría en Damasco a la edad de noventa años. Miguel Cortés Arrese
|
© Art Travel Russia |
Más libros del mes |