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Libro del mes // mar 2010

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Libro del mes // marzo 2010
Odón de Buen
De Kristianía  á Tuggurt (impresiones de viaje)
Imprenta de Fortanet
Madrid, 1887, 407 p. y 22 ilustraciones

Odón  de Buen había nacido en Zuera  en 1863 y estudió en Zaragoza y Madrid, donde se licenció en Ciencias Naturales en 1884 con premio extraordinario. Llegaría a convertirse en el padre y mentor de la Oceanografía española. Y a instancias de la Sociedad Española de Historia Natural, fue comisionado,  en 1886, con destino a  la fragata Blanca, que se disponía a iniciar una travesía por los países nórdicos. El naturalista aragonés se hizo a la mar en Cartagena, el 21de junio, en compañía de un ingeniero de montes, Tomás de Erice, y un intérprete, Enrique Ortíz de Zárate, presto a disfrutar con  la emoción de los grandes fenómenos de la naturaleza, vivir la vida a bordo, deleitarse con los grandes museos y laboratorios y conocer a los sabios que ya había admirado por sus  trabajos.

Mientras reparaban la fragata en Horten,  le fue concedido permiso para recorrer los países escandinavos y acercarse hasta San Petersburgo. Llegó a la capital zarista en tren procedente de Abo y al divisarla, a diferencia de Antonio de Aguilar, tuvo la impresión que estaba ante una gran ciudad. Pronto  advirtió grandes contrastes, pensó que era el prototipo de una población teocrática, al dominar en ella el militarismo y el clero mientras el pueblo era miserable y andrajoso; a diferencia de Ámsterdam o París. No dejó, sin embargo, de interesarse por sus grandes monumentos y el perfil urbano en torno al rio Neva, con sus orillas adornadas por ricos edificios y sus aguas surcadas por lanchas y vapores en todas las direcciones, que le produjeron un efecto fantástico.

Visitó el Museo de Historia Natural, “muy mal conservado, gracias a la nula protección que dispensa el gobierno a esos estudios”. Califica de “notabilísimo” al Jardín Botánico y pudo comprobar en su biblioteca que no tenían las publilcaciones modernas españolas. Tuvo tiempo de ir de expedición por los alrededores de la ciudad para recoger “una veintena de plantas y unos cuantos insectos”. Y paseó por el Jardín Zoológico en la isla de San Petersburgo, al otro lado del foro de la ciudadela. Después tomó el tren con destino a Berlín: “empleó el tren que nos conducía treinta y cuatro horas”. La ruta siguió por Ämsterdam y Londres hasta el encuentro de Odón de Buen y sus compañeros civiles con la Blanca en Portmousth.

Verónica Gijón Jiménez

 

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