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Libro del mes // Octubre 2008:
Joseph Roth
VIAJE A RUSIA
Paisajes narrados, editorial minúscula, Barcelona, 2008, 231 pp.
Nacido en Brody en 1894, en la Galitzia oriental, en los confines del imperio austrohúngaro, novelista de magnifica prosa y cotizado periodista, Joseph Roth fue enviado a la Unión Soviética en 1926 por el Frankfurter Zeitung para que informase a sus lectores sobre las transformaciones revolucionarias del país de los bolcheviques.
Su llegada a Moscú en agosto fue celebrada por la prensa: le calificó de escritor revolucionario y publicó reseñas de sus libros; y disfrutó de su condición de famoso. Descendió por el Volga hasta Astracán, abundante en caviar, moscas y mendigos, siguió hacia Bakú y cruzó el laberinto de los pueblos del Caúcaso hasta llegar a Odesa, Kiev y Jarkov. Y regresó a Moscú para asistir a las celebraciones del noveno aniversario de la Revolución, que culminaron en la famosa Parada del Ejército Rojo en la Plaza Roja: el espectáculo más imponente de la Rusia soviética –p. 83-.
Se interesó, en particular, por la vida de los judíos, por la experiencia de los apátridas y el progreso de la burguesía surgida al amparo de la Nueva Política Económica, a la que criticará con dureza. Crítica que, con estilo brillante y preciso, extiende a las calles y ciudades de gentes grises y mal vestidas, a la carencia de vida privada, a la sexualidad mecanizada que ha dejado atrás al erotismo y la sensualidad y el fanatismo de la estadística por la que suspiraban las autoridades. Advierte, sin embargo, que no se persigue a la Iglesia y ha mejorado la situación de las minorías religiosas; añade que, ahora, el campesino ruso se ha emancipado para siempre y destaca la lucha emprendida contra el analfabetismo. La larga crónica que redactó sobre la escuela y la juventud -pp. 143-263-, se la leyó a Walter Benjamin en el encuentro que mantuvieron ambos, el día 16 de diciembre, en Moscú. De la conversación que siguió a su lectura, Benjamin dedujo que Roth había llegado a Rusia “como bolchevique (casi) convencido y la deja como monárquico”.
Miguel Cortés Arrese
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